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La Hibris hispana

marsias sufriendo

Querían los políticos más de lo ajeno,

mucho más, tejiendo la moira de un país

que repetía de nuevo su historia, las

estaciones de su pasión y su calvario.

 

Querían los políticos lo mejor,

para ellos mismos y así aconteció

la nausea, la desgana y la rabia.

 

Llegado el tiempo de los héroes,

algunos postularon,

y esa fue su Harmatia

al final, tragedia griega,

todos extintos,

y la piel de toro,

de mantel de mesa,

para un ágape extraño.

 

Donde Europa hincó la rodilla,

y los países transmutaban en copa,

tenedor, vasija.

 

Fue un tsunami enorme,

un titanic de tamaño continental,

el que fue a pique,

por la hibris de los políticos,

por los deseos de unos mujeres y hombres

que no se preocupaban de sus cosas,

por unos mujeres y hombres,

que muerta la conciencia,

llenaban el hueco con cuencos de sopa.

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