poesía

Amélie

amelie

Allí en el cafe de 2 moulins,
Sentado, absorto en los garabatos,
Que su cerebro dibujaba en el aire,
Esperaba ver pasar a Amelie.

Con su aire joven, inocente,
Y su visión particular del mundo,
Ella sería su musa,
La pluma con que escribir el mundo.

Amelie nunca apareció para él,
Ella sabía que aquel hombre era feliz,
Con sus garabatos de tarde,
Y durante las tardes de espera,
El volaba en su idealización de ella.

Con eso bastaba,
Todo lo demás sería decepcionarlo.
Aquel hombre dejó de ir por el café,
Y de entre los orgasmos simultáneos que
Contó aquella noche en París, uno
Era de aquel hombre,
Quien en el café conoció a Dafne,
Quien se enamoró de aquel hombre de los garabatos
En el aire.

Fue duro para Amelie volver al café, y durante algún
Tiempo estuvo todavía encontrando restos de
Pensamientos de aquel señor,
Cuya imagen de Amelie le dejaba sin palabras
A ella misma.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: