#madre


“Dios no podía estar en todas partes por eso creo a las madres”, Rudyard Kipling

la niña salía al patio del orfanato,
con sus alpargatinas, era su cumpleaños
no podía llorar más de lo que había llorado.

Cogió tiza y pintó a su madre, fallecida en la guerra,
ella no sabía de Daesh, de imperialismo,
pero si de añoranza, se acurrucó en su regazo
y la oyó cantar las nanas de más niña, la mano
en la espalda, el suelo no estaba frío.

Madre querida, te extraño, te necesitan mis huesos de niña
mi alma descompuesta como las hojas de una margarita,
estoy aquí sin tí, no se qué debo hacer madre,
a quién acudir cuando me parten el alma en añicos.

Mi oración para los pies frios de niña chica,
mi plegaria para su corazón frágil y tan fuerte.
Sospecho que los niños que no tienen madre,
deben tener al Señor más cerca.

No puedo quitarme de la cabeza la tiza en la acera,
su niñez derruida por un siglo que no sabe de bondad.
No hay dinero para esta pequeña notre dame en llamas,
a un cuarto de hora siempre de la desgracia.

Este poema es tan triste, que me gustaría decir
que no pasó.  Y sin embargo:
https://twitter.com/antonela4646/status/1119001797530664962


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