romanticismo

Cometa

Hay un prisionero del otro lado del espejo
en mímica ultrarealista
colmado de tí y de tu vida,
que encierras a conveniencia.

El charco oscuro de tu mirada
guarda las puertas a un backstage más íntimo,
que Galileos en vigilia se apostan a contemplar
que niegas y del que requieres que abjure,
quien lo contempla.

Y sin embargo se mueve,
cuando pronuncias frente al cristal,
tu nombre repetidamente
resplandece mayor que toda tú,
en las noches cálidas.

Hay algo salvaje en tus secretos
que me planteo robar
cada vez que tus ojos vuelven
tras las duras heladas del invierno.

Los extraños ven azabache y la mirada,
pero quien se asoma a través de tus pupilas,
te ve encendida y desnuda en un cosmos
del que siempre fuiste cometa.

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