Brisa y colada

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Algunas tardes se hacía el amor
Y otras la colada. Era la máxima
Que había recibido de su novia.

Mientras miraba al horizonte,
Tras tender, pensó en sus palabras.
La brisa zarandeo la ropa tendida
Que era como estandartes del jabón
De Marsella.

Se sentó a fumar,
La cena ya estaba hecha,
Ella lo llamó cariñosamente
Para que volviera.

Quiso él entender complicidad en su voz,
Las máximas eran quizás
Para días no laborables.
O tan sólo equivocó el significado
Del tono de su amada.

Echo un lío,
Decidió dejarse llevar,
A fin de cuentas, no era ninguna
Trucha para ir contracorriente,
y aquella mujer,
Valía lo que ella le pidiese.

Escrito por

Autor de Microcuentos y poemas de metro para gente 3.0 y Los sueños siempre te observan

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