El Desamor de Safo

safo al borde del precipicio

Sintiese tanta desesperanza, que se colocó al borde del precipicio de Léucade. Safo estaba deshilachada. Ella era pasión. Era el sentimiento lo que tejía su majestuosidad, su femineidad misma. y el desamor la estaba consumiendo y su alma perturbada e irrecuperable, ya era perdida para la eternidad como la misma Atlántida y otras civilizaciones.

En apariencia ella era la misma mujer portentosa, dotada de una excelente inteligencia, pero su desamor era un cáncer para el que ella no quería quimioterapia. Dejó hacer a la enfermedad y esta fue comiéndose todas las células de su coraje, de su corazón y por último de sus ganas de vivir. No quería enseñar, no quería vestirse, o comer.

Aquella roca, aquella salida, le pareció la única viable para su padecimiento en fase terminal. Y con ella saltó algo bello. Un ángel caía y la poesía misma lloró a su hija derruida.  

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Autor de Microcuentos y poemas de metro para gente 3.0 y Los sueños siempre te observan

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