Esperanza

Con los cordones del corazón

ayer desoñé tus brazos

Desabrochados.

Se me salió el alma,

Y ella de puntillas

Hizo tus manos en terracota

Y las trenzó en las mías.

Tus dedos de barro

Subieron a mi pecho

Y me resguardaron.

Amanecí abotonado,

Feliz de haber sentido tu tacto.

Escrito por

Autor de Microcuentos y poemas de metro para gente 3.0 y Los sueños siempre te observan

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