Nariz de Payaso

chica reclinada con nariz de payaso

chica reclinada con nariz de payaso

Ya no tenía gracia, después de nuestra crisis, no después de la última. Se puso una nariz de payaso para recibirme. Ella quería mi sonrisa. Yo hubiera querido su fidelidad. Le pregunté si se vestía de payaso para estar a mi altura, no le hizo gracia mi entradilla.

Tú un payaso, yo, una furcia, según tú, formamos un dúo de novela negra. Y así sentenció la escena. Tomamos whisky juntos y nos embarramos cada uno con el cuerpo del otro durante un par de horas. Le dejé puesta la nariz, no quería estropear su personaje.

Al día siguiente, una Polaroid, ella y su nariz. Me voy hasta que decidas quién es el payaso.

Sin duda yo, el payaso triste que quedó, llorando con whisky en su desayuno el día que ella se marchó.

Escrito por

Autor de Microcuentos y poemas de metro para gente 3.0 y Los sueños siempre te observan

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