Una corona para el unicornio

Unicornios de dorado cuerno
galopan la pradera,
Sol y Luna andan irritados y
La Pachamama crea coronas de espino
para los inocentes caballos.

El jinete verde cabalga sin descanso
para coronar a las bestas
y llegar al corazón del anciano,
testigo de razias de otros jinetes.

Vuelve a casa,
caballo arco iris,
pide la madre asustada,
el abuelo confinado.

Vuelve raudo,
esquiva las espinas
de todos los que ya fueron apresados,
el mundo gira sin descanso.

Hay guardianes entre el centeno,
que quitan espinas,
las aguantan en su cuerpo,
hay aplausos y llamas de decencia.

Hay vértigo en las calles,
recogimiento,
vuela caballo dorado
tú y tu lágrima coseréis algún día
los pedazos de nuestras pieles.

El jinete que cabalga el caballo bayo
mira la pradera, hay jinetes rojos,
negros, verdes
mira al Sol y la Luna, reza a la Pachamama.

El jinete del caballo bayo,
augura silencio, y tiempos difíciles
a los unicornios dorados.

Hoy la inocencia tiene párpados amoratados.

Escrito por

Autor de Microcuentos y poemas de metro para gente 3.0 y Los sueños siempre te observan

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